domingo, 26 de diciembre de 2010

Origen de la Navidad, según James G. Frazer (De “La rama dorada”)

 

documento extraido y publicado por gabriel

gracias!

"Entre los dioses de origen oriental que en la decadencia del mundo antiguo
rivalizan unos con otros por la obediencia del Occidente se encuentra el
antiguo dios persa Mitra. La popularidad inmensa de su culto la atestiguan
los monumentos que nos ilustran de ello y que se iban encontrando con
profusión por todo el Imperio romano. Respecto a las doctrinas y ritos, el
culto de Mitra parece tener muchos puntos de semejanza no tan sólo con la
religión de la madre de los dioses, sino también con el cristianismo. La
semejanza extrañó a los mismos doctores cristianos, que la explicaron como
obra del diablo, codicioso en desviar las almas de los hombres de la
verdadera fe con una insidiosa y falsa imitación. De igual modo, a los
conquistadores españoles de México y Perú les pareció que muchos de los
ritos paganos nativos no eran más que falsificaciones diabólicas de los
sacramentos cristianos. Con más probabilidades, el investigador moderno de
religiones comparadas señala tales semejanzas en el trabajo independiente y
semejante de la mente del hombre en su sincero aunque rudo intento de
profundizar en los secretos del universo y concertar su minúscula vida con
los temibles misterios. Sea lo que fuere, no puede caber duda que la
religión mitraica evidenció ser una formidable rival de la cristiana,
combinando, como ésta hizo, un ritual solemne con aspiraciones de pureza
moral y esperanza en la inmortalidad. En verdad que el término del conflicto
quedó por algún tiempo indeciso. Se conserva una reliquia instructiva de la
prolongada lucha en nuestras fiestas de Navidad, que creemos se ha apropiado
la Iglesia de su rival gentílica: en el calendario juliano se computó el
solsticio del invierno e! 2 5 de diciembre, considerándolo como la natividad
del sol, por razón de comenzar los días a alargarse, acrecentándose su poder
desde ese momento crítico. El ritual de la Navidad, como al parecer se
realiza en Siria y Egipto, era muy notable. Los celebrantes, reunidos en
capillas interiores, salían a medianoche gritando. ¡La Virgen ha parido! ¡La
luz está aumentando! Aún más, los egipcios representaban al recién nacido
sol por la imagen de un niño que sacaban al exterior para presentarlo a sus
adoradores. Sin duda, en el solsticio hiemal, la Virgen que concebía y paría
un hijo el 25 de diciembre era la gran diosa oriental que los semitas
llamaron la Virgen Celeste o simplemente la Diosa Celestial; en los países
semíticos era una forma de Astarté. También Mitra fue identificado por sus
adoradores con el sol, el invencible sol, como le llamaban; por esto su
natividad caía también en el 25 de diciembre. Los evangelios nada dicen
respecto a la fecha del nacimiento de Cristo, y por esta razón la Iglesia no
lo celebraba al principio. Sin embargo, pasado algún tiempo los cristianos
de Egipto acordaron el día 6 de enero como fecha de Navidad y la costumbre
de conmemorar el nacimiento del Salvador en este día fue extendiéndose
gradualmente hasta el siglo IV, en que ya estaba universalmente establecida
en el Oriente. Pero la iglesia occidental, que hasta finales del tercer
siglo o comienzos del cuarto no había reconocido el 6 de enero como día de
la Navidad, adoptó el 25 de diciembre como verdadera fecha y esta decisión
fue aceptada después también por la iglesia oriental. En Antioquía el cambio
no se introdujo hasta el año 375 aproximadamente.

¿Qué consideraciones guiaron a las autoridades eclesiásticas para instituir
la fiesta de Navidad? Los motivos para la innovación están declarados con
gran franqueza por un escritor sirio cristiano: "La razón, nos dice, de que
los Padres transfirieran la celebración del 6 de enero al 25 de diciembre
fue ésta: era costumbre de los paganos celebrar en el mismo día 25 de
diciembre el nacimiento del sol, haciendo luminarias como símbolo de la
festividad. En estas fiestas y solemnidades, tomaban parte también los
cristianos. Por esto, cuando los doctores de la iglesia se dieron cuenta de
que los cristianos tenían inclinación a esta fiesta, se consultaron y
resolvieron que la verdadera Navidad debería solemnizarse en ese mismo día,
y la fiesta de la Epifanía en el 6 de enero. Por esa razón, y continuando la
costumbre, se siguen encendiendo luminarias hasta el día 6". El origen
pagano de la Navidad está claramente insinuado, si no tácitamente admitido,
por San Agustín, cuando exhorta a los cristianos fraternalmente a no
celebrar el día solemne en consideración al Sol, como los paganos, sino en
relación al que hizo el Sol. De modo semejante, León el Grande condenó la
creencia pestilente de ser la Navidad solemnizada por el nacimiento del
nuevo Sol, como fue llamada, y no por la natividad de Cristo.

Parece ser, pues, que la iglesia cristiana eligió la celebración del
nacimiento de su fundador el día 25 de diciembre con objeto de transferir la
devoción de los gentiles del sol al que fue llamado después Sol de la
Rectitud. Si esto fue así, no puede haber improbabilidad intrínseca en la
conjetura de ser motivos de la misma clase los que pueden haber conducido a
las autoridades eclesiásticas para infiltrar la fiesta de la Pascua de la
muerte y resurrección de su Señor en la fiesta de la muerte y resurrección
de otro dios asiático que cayese en la misma estación del año. Ahora bien,
los ritos de Pascua que se celebran hoy día en Grecia, Sicilia e Italia
Meridional tienen todavía analogías, en cierto modo estrechas, con los ritos
de Adonis, y ya hemos sugerido que la Iglesia puede haber adaptado
conscientemente su nueva fiesta a la predecesora gentílica con el designio
de conquistar almas para Cristo. Esta adaptación tuvo lugar probablemente en
los lugares del mundo antiguo de habla griega, más aún que en el de habla
latina, pues el culto de Adonis que floreció entre los griegos parece que
hizo poca impresión en Roma y el Occidente; ciertamente nunca formó parte de
la religión oficial romana y el lugar que pudo haber tomado en el afecto del
vulgo pronto fue ocupado por el culto semejante, aunque más bárbaro, de Atis
y la Gran Madre." (...)

buena lectura!

nastenka

Discurso Nobel Garcia Marquez

La soledad de América Latina
[Discurso de aceptación del Premio Nobel 1982 -Texto completo]

Gabriel García Márquez

Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.

Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonios más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. Eldorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro.

La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas.

Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi los 120 mil, que es como si hoy no se supiera dónde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 mil muertes violentas en cuatro años.

De Chile, país de tradiciones hospitalarias, ha huido un millón de personas: el 10 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el país más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América latina, tendría una población más numerosa que Noruega.

Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.

Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construir su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aún en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa con soldados de fortuna. Aún en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes.

No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.

América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental.

No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.

Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios.

Un día como el de hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: "Me niego a admitir el fin del hombre". No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.

Agradezco a la Academia de Letras de Suecia el que me haya distinguido con un premio que me coloca junto a muchos de quienes orientaron y enriquecieron mis años de lector y de cotidiano celebrante de ese delirio sin apelación que es el oficio de escribir. Sus nombres y sus obras se me presentan hoy como sombras tutelares, pero también como el compromiso, a menudo agobiante, que se adquiere con este honor. Un duro honor que en ellos me pareció de simple justicia, pero que en mí entiendo como una más de esas lecciones con las que suele sorprendernos el destino, y que hacen más evidente nuestra condición de juguetes de un azar indescifrable, cuya única y desoladora recompensa, suelen ser, la mayoría de las veces, la incomprensión y el olvido.

Es por ello apenas natural que me interrogara, allá en ese trasfondo secreto en donde solemos trasegar con las verdades más esenciales que conforman nuestra identidad, cuál ha sido el sustento constante de mi obra, qué pudo haber llamado la atención de una manera tan comprometedora a este tribunal de árbitros tan severos. Confieso sin falsas modestias que no me ha sido fácil encontrar la razón, pero quiero creer que ha sido la misma que yo hubiera deseado. Quiero creer, amigos, que este es, una vez más, un homenaje que se rinde a la poesía. A la poesía por cuya virtud el inventario abrumador de las naves que numeró en su Iliada el viejo Homero está visitado por un viento que las empuja a navegar con su presteza intemporal y alucinada. La poesía que sostiene, en el delgado andamiaje de los tercetos del Dante, toda la fábrica densa y colosal de la Edad Media. La poesía que con tan milagrosa totalidad rescata a nuestra América en las Alturas de Machu Pichu de Pablo Neruda el grande, el más grande, y donde destilan su tristeza milenaria nuestros mejores sueños sin salida. La poesía, en fin, esa energía secreta de la vida cotidiana, que cuece los garbanzos en la cocina, y contagia el amor y repite las imágenes en los espejos.

En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte. El premio que acabo de recibir lo entiendo, con toda humildad, como la consoladora revelación de que mi intento no ha sido en vano. Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luis Cardoza y Aragón, ha definido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía. Muchas gracias.

FIN

Mario Vargas Llosa, el discurso y los Nobel otorgados

Creo que muchos confunden literaratura con politica que son dos disciplinas  diferentes pero que se entremezclan.  Sobre todo se entremezclan en el Ensayo, el genreo cultivado por Vargas Llosa que mas me gusta de el .Lo ha hecho la academia al negarle el Nobel a Borges. Y muchos le  han mesquinado y le mesquinan  cualquier merito solo por el hecho de sus ideas politicas. Me acuerdo aqui las criticas de Paul Auster ninguneandolo. Tambien lo hace Vargas Llosa en su discurso pero creo que mas que politico el es un intelectual. Si el tiene la razon o no en sus ideas no le quita que sea intelectual. Las ideas no se crean o expresan para que le gusten a alguien aunque acaban agradando o desagradando de entrada para despues sin que nos demos cuenta se adentren y posicionen en nuestras mentes.
Yo no comparto las ideas de  Garcia Marquez pero me fascina como escribe como me fascina Borges.


 
---------- Mensaje reenviado ----------
De: Julio A. <geoloks@yahoo.com.ar>
Fecha: 23 de diciembre de 2010 00:57
Asunto: [LibrosG] Mario Vargas Llosa, el discurso y los Nobel otorgados
Para: librosgratis@gruposyahoo.com.ar


 

Luego de leer los mensajes entrecruzados entre miembros de la lista sobre el discurso de Mario Vargas Llosa al recibir el Nobel, sobre MV Llosa como escritor, sobre sus posiciones políticas, y finalmente sobre el premio Nobel de Literatura mismo.
Para formarse una idea propia sobre un texto, no hay como leer el mismo en su idioma original.
Sinceramente, me decepcionó un poco. El discurso en sí, no está mal escrito, pero se vuelve largo y se aparta de su tema: "Elogio de la Lectura y la Ficción". Si MVLL hubiese escrito un texto conciso, denso y afilado sobre sus ideas personales, con las líneas rectoras que ve sobre la obra de ficción y el valor que cobra ante quien lo lee, hubiera dejado una pieza maestra, tal vez. Pero no, MVLL se desparrama en 17 páginas lo que podría haber expresado en tres o cuatro, y lo que es peor, comienza a pontificar, y a poco de leer, uno mismo se pregunta ¿Qué tiene que ver Hugo Chavez o Fujimori en un discurso sobre literatura y ficción, latinoamericana? Lo que es peor, le da pie a que cualquiera con mayor o menor sentido de la literatura se despache en su contra. Creo que no se ubicó que era un ámbito internacional, donde no hacía más que reforzar esa idea de la poca seriedad latinoamericana y que el premio se lo daban por su obra literaria,
no por sus opiniones políticas.
Se ha presentado la critica que le hace Gilberto Lopez y Rivas, pero creo que se desmerece Gilberto al exponer agria y desordenadamente sus criticas mezcladas con sus opiniones (un mal endémico, a esta altura del partido), lo cual lo expone a Gilberto a que alguno lo califique de envidioso o resentido. No creo que lo sea, pero lo parece por su texto.
No pienso tomarme el trabajo de criticar en detalle a MVLL y su discurso. Tampoco este es el lugar de discutir sus ideas políticas. Creo que la mejor crítica será la lectura del discurso de aceptación del premio Nobel por parte de Gabriel García Márquez, en 1982. Creo que es una obra excelente, que ocupa menos de la mitad de las páginas que MVLL y no se privó GGM de hacer las correctas y firmes denuncias de los males que aquejaban a América Latina. Pero lo hace con precisión y contundencia.
El discurso de Gabo, se puede leer en:
http://www.ciudadseva.com/textos/otros/ggmnobel.htm

Debo reconocer que en el discurso de MVLL, su comienzo me conmovió: "Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de Lasalle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. …". Como yo también fui a un colegio Lasallano (en San Isidro, Argentina) estas líneas me retrotrajeron a mis tiempos de pupitres de madera, con tintero y pluma de caligrafía. Lo imagino a MVLL haciendo las primeras lecturas, las tediosas clases de caligrafía y las misas en latín. La orden religiosa lasallana, dedicada a la educación y de fuerte matriz francesa, era idéntica en didáctica, obras y prácticas en todo el mundo. A pesar de esos cálidos recuerdos, creo que tuvo MVLL un olvido: calificó con los peores adjetivos a Fidel Castro, porque no mencionó el detalle que Fidel también era un antiguo alumno lasallano: fue al Colegio de Lasalle en Santiago de Cuba, de 1934 a 1942. Esto
significa que Fidel hizo las primeras letras y lecturas como Vargas Llosa, bajo la atenta directriz de un hermano. Tal vez fue para él, Fidel Castro Ruz, la cosa más importante en su vida.

Saludos
Julio A

__._,_.___

domingo, 12 de diciembre de 2010

Palabras valientes

SE ME PERDIO VARGAS LLOSA

Hoy perdí. Cuando alguien me hablaba de Vargas Llosa les respondía: "No me gusta como escribe,  después de "La ciudad y los perros" he encontrado que sus descripciones son minuciosas, aspiran perfección pero se dedica a lugares que ya conozco, a personajes que son fáciles de adivinar y no encuentro innovación. No tiene la creatividad de García Márquez, la dulzura de Brice Echenique, la ironía y sorpresa de Julio Cortázar, la síntesis ni la imaginación de Borges, ni me atrapa como Irving Wallace, ni sus palabras son tan lindas como las que usa Humberto Eco. Es cierto que "Pantaleón y las visitadoras" me hizo reír, pero la verdad, le tengo algo de lejanía porque no me gustó cómo criticaba al chino y todo porque le ganó en las elecciones del 90. Además, me parece muy snob, y siento que se cree algo superior con sus poses de ciudadano de primer mundo, y ni hablar de sus comentarios políticos que los recita como si dentro de ellos hubiera infalibilidad en su estado más puro".

Sin embargo, debo admitir que ese Vargas Llosa se me ha perdido, se me fue entre sus lágrimas de peruanito, en la forma preciosísima en que habla de su mujer, en su familia rodeándola con amor y sin su pan con jamonada "aunque sea" antes de la entrega del  Nobel. El, Vargas Llosa se me perdió entre la multitud del mundo que dice que lo quiere, que es grande, que buen escritor, que Marito, que abuelito. Hasta la televisión, gran y querida amiga de la noche, me susurraba lo bueno que es.

Y ahora volteo para protestar en que parte de mi pasado estuvo el error, porque ahora creo que es un escritor prolífico, un hombre que salió de la clase media y en base a disciplina y maneras autoaprendidas está en la clase alta de la clase más alta del planeta y lo hace tan sencillamente, tan modestamente que encanta. Que hombre tan sensible, tan desprendido y sobre todo tan agradecido. Ahora hasta me parece que hubiera visto a ese niño caminando entre la realidad y la ficción cuando descubría apenas la lectura. Se me perdió Vargas Llosa irremediablemente para dejarme a Marito el Gran hombre no del primer mundo sino de todos los mundos, el de Uchuraccay y la calle Capón, paseando por Inglaterra, abrigándose en Estocolmo, oliendo al Mar de Barranco, escondido bajo la linterna escribiendo cartas de amor para la venta en el Leoncio Prado.

A veces es bueno estar vivo y sentirse equivocado, hoy cuando lo perdí me encontré llorando de felicidad por este peruano de todos los tiempos, con este hacedor de palabras y con el gran hombre que todos también deberíamos ser.

Dr. César A. Espinoza Wong

De vuelta a casa

Vargas Llosa: "Me alegra volver al Perú"

11 de Diciembre del 2010

 

      

LIMA | El escritor Mario Vargas Llosa confesó hoy su alegría de viajar a Perú para agradecer a todos los peruanos por la atención y el cariño expresado ante la entrega del premio Nobel de Literatura 2010, concedida por la Academia Sueca.

Agregó que su ánimo se encuentra "en plena forma" para viajar desde Suecia hasta Perú, salvo los problemas en su voz, pues enfrenta un cuadro de afonía ocasionado por las diversas entrevistas que concedió antes y después de la ceremonia de premiación.

Por ello, manifestó que hará todos los esfuerzos necesarios para recuperar su capacidad vocal y "no estar silente en Perú", donde recibirá diversas distinciones.

El literato sostuvo que le ha conmovido mucho la manera tan entusiasta y generosa cómo los peruanos han recibido ese premio, y no solo en Lima, sino también en su tierra natal Arequipa y en Piura, escenario de varios libros suyos.

"Me alegra mucho tener la posibilidad de agradecer personalmente en todos esos lugares toda esta manifestación de cariño que ha habido en relación con el premio", declaró a RPP Noticias.

Por otro lado, adelantó que seguirá pasando tiempo en Perú durante los meses de verano, tal como lo ha venido haciendo en los últimos años, aunque hizo hincapié que eso estará determinado por las actividades propias de su trabajo.

Por ejemplo, dijo que estará sujeto al tipo de temas que va a desarrollar en sus próximos libros, o en la clase de proyectos en que se embarcará.

"Lo que sí es prácticamente seguro es que voy a seguir yendo al Perú los meses de verano como lo hemos hecho ya desde hace muchísimos años. Una buena parte de mi tiempo pasará también en España donde hemos echado muchas raíces", indicó.

Vargas Llosa, por otra parte, reveló que lo más impresionante del premio Nobel es la participación de toda la sociedad sueca en su conjunto y no solo de la institución que otorga el galardón.

"Por ejemplo, en la ceremonia participaron mil 300 personas, había una eficiencia absolutamente extraordinaria, todo se cumplía cronométricamente", señaló.

Sobretodo, se mostró gratamente sorprendido por la activa participación de los estudiantes suecos en los espectáculos e incluso en los servicios brindados durante la noche de gala.

Por todo ello, estimó que la repercusión del Nobel es tan grande porque Suecia ha convertido la distinción en una suerte de "credencial nacional" que le reporta enormes beneficios desde el punto de vista turístico, así como respetabilidad internacional.

"Eso me impresionó muchísimo. Por otro lado, en ninguna parte un premio relacionado con actividades científicas y humanísticas y artísticas alcanza esa monumentalidad, ese despliegue tan increíble de espectáculos, curiosidad mediática", anotó.



Consagrado


RECIBE PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2010

Vargas Llosa consagrado

11 de Diciembre del 2010

 


Dato
� Vargas Llosa, de 74 años, fue el cuarto en recibir el galardón, después de que fueron entregados los de Física, Química y Medicina, y antes del Premio Nobel de Economía.
� Desde que en 1990 fuera premiado el escritor mexicano Octavio Paz, las l

      

LIMA | Hay emociones que no se pueden ocultar y momentos en que éstas se deben mostrar sin pudor alguno. La alegría de una celebración merece exponerse en amplia dimensión. Desde que llegó a Estocolmo, Mario Vargas Llosa no ha dejado de evidenciar su felicidad. Durante la ceremonia de entrega del Premio Nobel, nuestro escritor experimentaba la gratificación más importante de su carrera literaria: el reconocimiento a un talento universal.

Per Wastberg, escritor y miembro de la Academia Sueca, llamó "poeta épico" al Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, durante su discurso previo a la entrega del galardón por parte del rey Carlos XVI Gustavo de Suecia. Wastberg hizo una reseña de la obra del escritor peruano y consideró que su literatura "era difícil de clasificar".

"En sus primeros años fue un renovador de la novela. Hoy es un poeta épico de una dimensión no sólo latinoamericana; abarca todos los géneros literarios, él es difícil de clasificar. Ensayista y columnista", afirmó el escritor sueco.

Wastberg mencionó que la literatura de Vargas Llosa "ha configurado nuestra imagen de América del Sur y tiene su propio capítulo en la literatura contemporánea", donde es, además, "un ejemplo y un precursor".

"Nos ha llevado a través de ambientes que desconocemos con una autoridad que confiere la autenticidad de un explorador del siglo XIX, que vincula la narrativa de Balzac y Tolstoi a experimentos de un William Faulkner", agregó.

Asimismo, precisó que sus novelas "nunca se someten a la dictadura", pues, "son polifónicas y abiertas a la interpretación", a la vez que hacen hincapié en los patrones sociales de América Latina.

"(Sus novelas) les dan voz a los silenciados y oprimidos. Él (Vargas Llosa) tiene un interés sin reservas en las personas, desde los presidentes hasta las prostitutas, y nada le resulta ajeno", anotó.

En otro momento, explicó que el literato peruano escribe sobre el amor y la inocencia, sobre la seducción de la violencia y el raro triunfo de la justicia.

"Es un baluarte contra los prejuicios, el racismo y el nacionalismo intolerante. Él ha luchado por la libertad de expresión y los derechos humanos, independientemente de la geografía, y lo ha hecho con una pasión por la libertad, con valentía política y con sentido común, que no siempre están en armonía en los escritores importantes", añadió.

Finalmente expresó, en un castellano fluido, que Vargas Llosa "ha encapsulado a la sociedad del siglo XX en una burbuja de imaginación".

"Esta (burbuja) se ha mantenido flotante en el aire durante 50 años y todavía reluce. La Academia Sueca le felicita. Acérquese y reciba el Premio Nobel de Literatura de este año, de la mano de Su Majestad el Rey", finalizó.

Con semblante serio, y tras haber seguido atentamente la ceremonia, el escritor realizó una reverencia ante el monarca sueco, quien le entregó el diploma y la medalla de oro con el rostro de Alfred Nobel que reciben los premiados. Ahora lo espera el Perú, orgulloso por su hijo más ilustre.





    sábado, 11 de diciembre de 2010

    denise levertov en castellano



     

    Buenísimo, gracias!!

    http://www.porloschicos.com/

    --- El sáb 11-dic-10, nastenka <feboasoma@gmail.com> escribió:

    De: nastenka <feboasoma@gmail.com>
    Asunto: [LibrosG] : denise levertov en castellano
    Para:
    Fecha: sábado, 11 de diciembre de 2010, 11:57

    UNA NOTA PARA OLGA

    De plomo y esmeralda
    es el relicario
    que golpea mi esternón,

    colgado de mi cuello
    en una soga tosca e invisible
    que raspa el montículo de mi columna.

    Aunque te olvide
    un ascua de tu fuego
    arde en esa caja.

    Denise Levertov

    mas en:

    http://deniselevertov.blogspot.com/2010/12/una-nota-para-olga.html?spref=fb

    buena lectura!
    (hoy estoy fatal)
    nastenka